viernes, 28 de agosto de 2009

Centro Comercial/quinto día




¿Podés sentir cómo tiembla todo el lugar por ratos?
Nadie parece darse cuenta

Todo está inmóvil:
los zapatos/ las muletas/ los himnarios/ los maniquíes sin cabeza

Sentí
Es ese cosquilleo leve que termina en la cadera
como si algo fuera a explotar a nuestros pies

Mirá cómo se mueve la gente
Tratá de imaginar qué es lo que les pesa

Son docenas/son iguales
Entran y salen de las tiendas
caminan entre los pasillos
respiran el aire artificial que mueve esas hojas verdes
que no crecen ni se marchitan

Son la ilusión creada por un círculo de vitrinas que los multiplica
los hace ubicuos
cuando, en realidad,
sólo es su reflejo
el que vaga por los almacenes vacíos

Eso que ves adentro, Sofía, es una de las modalidades del tedio
La conforma una fauna particular
que apenas puede moverse en pequeñas jaulas de madera y cristal

Ellos son el espectáculo que otros pagan y no ven

Mirá vos cómo dormitan en su esquina oscura
mirálos comer con la uniformidad que implanta la rutina
son los que se han acostumbrado a adivinar la hora
por las tonalidades que adopta el neón.

Mirálos desde aquí
No les busqués de frente la mirada
La inmovilidad y el encierro son la comida favorita de la rabia

Allí está el temblor otra vez

¿Lo sentís?

Es la vida, Sofía

Está allá afuera, y corre salvaje.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Premio Nacional




La mujer se acercó hasta la mesa donde se entregaban los programas y lanzó la pregunta. Señorita, disculpe, ¿dónde estará Miguel Ángel Asturias? Abro los ojos. En el infierno, pienso. E intento disimular mi sorpresa. Lorena la mira maternal, sonríe: Miguel Ángel Asturias es sólo el nombre del premio. Él murió hace varios años.  La mujer alargó un Ah sin sorpresa. Es que lo andan buscando para que firme un libro. Permiso, dijo, y desapareció entre los asistentes.