
El día que Poe cumplió 200 años lo vi de frente
en medio de la plaza central
inmóvil/de pie
sus ojos vidriosos parecían mirar a través de mí
hacia un punto fijo que quedaba a mi espalda
El reloj de la catedral anunció las nueve
las palomas rodearon la plaza
dibujaron en el aire los primeros espirales
de un remolino
excepto una
a la que el aire apenas alcanzó a levantar
tres plumas grises
del ala muerta
No me detuve
La escena quedó atrás y en mi cabeza
Regresé durante varios días
a la misma hora
escruté las orillas de la plaza
el rostro de sus habitantes
no volví a encontrarlo
Sin embargo desde hace varios meses
hay un indigente que parece reconocerme
cada vez que paso por el lugar
y cuando estoy suficientemente cerca
levanta su mano/la sacude con fuerza
y me grita adiós desde su acera
Yo levanto mi mano para devolver el saludo
y desde entonces
jugamos a que él es un escritor muerto
y yo una antigua conocida
