jueves, 30 de junio de 2011

El sueño del faro

La mujer caminaba descalza en completa oscuridad. Cada cierto tiempo veía en el fondo una luz que se encendía y se apagaba. Se dirigió hacia ella.
El viento era un murmullo que se extendía y replegaba.
En la medida en que se iba acercando descubrió que la luz venía de una ventana, adentro había una mujer que no podía dormir. Se revolvía en la oscuridad, se quedaba quieta, encendía la luz, se sentaba en la cama, tenía miedo y esperaba un momento antes de volver a apagarla e intentar no abrir los ojos.
Después de un nuevo lapso de oscuridad, la luz se volvió a encender. La mujer que venía de la noche estaba por entrar. Dentro de un momento la luz se iba a apagar y permanecería así hasta que saliera el sol.

viernes, 24 de junio de 2011

El sueño del destino


La mujer, a quien nunca había visto antes y que observaba en ese momento frente a mí, en el espejo de un baño público, era yo.
Se volteó y subió –subí- por las gradas que llevaban al lugar en donde debía esperar la llegada de un autobús. Sabía que antes de abordarlo, el artefacto que había recogido y guardado con ingenuidad entre la bolsa iba a explotar. Lo sabía yo, ella no.
Y allí, en la orilla del camino, observábamos a la gente que pasaba sin mirarnos. Yo temía matarlos a todos, ella no. Y paradas, con la bolsa bajo el brazo, ella en paz y yo con angustia, sólo esperábamos.