domingo, 23 de marzo de 2008

Conversaciones sobre el Zoológico de Xela


Vuelvo al tema del Zoológico Minerva luego de que me fueran remitidos varios correos a través de la dirección del periódico La Noticia de Xela, en los que se exige la moderación e incluso la supresión de mis comentarios, respecto al asunto, calificados, además, de abusivos, irrespetuosos, incultos, poco profesionales e irresponsables.
Que SÍ ha habido mejoras en el lugar, indican: mobiliario de oficina, adoquinamiento del parqueo, señalización, clínica veterinaria, cuarentena, especies exóticas nuevas, mejoras dentro de las jaulas, que incluyen vegetación, calefacción para los reptiles, y un rotulo de bienvenida en la entrada.
Que el traslado hacia la Aurora que propongo no es funcional por la contaminación ambiental que provoca su cercanía con el aeropuerto. Que mejor no escriba.
Que todos los esfuerzos por salvar el parque han sido alternativos, que la ayuda municipal es nula. Que los hijos y los nietos merecen un lugar de entretenimiento en donde conocer otras especies naturales.
Que el Zoológico Minerva, además de ser un centro educativo, es una fuente de investigación para los estudiantes universitarios. Que criticar es ponerme del lado de las autoridades municipales que no se unen a los esfuerzos particulares.
Y, por último, una señora pregunta indignada ¿qué es eso de “cagadas” dentro de una columna periodística?
Por mi parte. Insisto. Me parece genial que con los años se haya concretado esfuerzos para mejorar materialmente el lugar, y no me extraña que se trate de logros no gubernamentales. Es así como surgen las mejores propuestas, y se desarrollan los grandes proyectos. El punto es que hay que aprender a reconocer las limitaciones. Y si esta lucha aún no ha sido suficiente para llegar más allá de lo material y otorgar una mejor situación para los animales, lo más acertado es reformar, en tanto se alcanzan los grandes objetivos.
Traer más especies exóticas no es una mejora, es un sinsentido, equivalente al que tuvo el alcalde Barrientos cuando, ante la trágica muerte del león, gestionó la venida de dos jaguares. ¿Quién dijo que una ciudad del tercer mundo, que no alcanza a cubrir las necesidades básicas de sus habitantes, pueda tener la capacidad de mantener un parque zoológico?
Hay que tomar en cuenta que la clínica veterinaria que tanto costó adquirir fue derribada con la construcción de los locales comerciales, y que las jaulas estrechas, decoradas con pedazos de troncos o macetas marchitas con colas de quetzal, no son las óptimas para los animales, no digamos el hecho de que el parque haya quedado, con los años, en el centro del movimiento comercial, y de la contaminación ambiental que esto implica.
El traslado a la Aurora tampoco es lo más apropiado, es cierto. Empezando porque el único lugar que de verdad le correspondería a los animales sería su mundo verde, lejos de la ciudad, como diría Alux Nahual. Más aún en esta Era en la que ya no es necesario entretenerse viendo animales enjaulados cuando existe el Internet y el Discovery Channel.
Espero que todos estos aspectos surjan algún día dentro de las investigaciones que realizan los universitarios. Y que la indignación que produce ver dentro de una columna una palabra mal sonante, avalada por la Real Academia Española, surja también ante la situación que viven los animales, y ante los hechos que se dan a diario en la sociedad guatemalteca. Porque tenía razón el filósofo alemán, Arthur Schopenhauer cuando dijo que “el hombre debe sentir compasión ante el sufrimiento del animal, a fin de ejercitarse en la compasión hacia sus semejantes”.
Pedir silencio, que no se escriba, que no se critique es la mejor salida que buscan las sociedades acostumbradas a callar, a tachar de erróneas y absurdas aquellas ideas que simplemente no coinciden con las propias, a pensar que solo existe el blanco o el negro, dos bandos nada más, y no abren los ojos a terceras opciones, a otros caminos a los que es posible llegar a través del diálogo y la diversidad de propuestas. Yo voto por la reforma del parque; por salvar el área verde, pero trasladar a los animales no aptos para el espacio ni el clima, es decir a la mayoría, hacia un lugar mejor. Quizá con el tiempo y los esfuerzos sea posible invitarlos de vuelta, pero a un lugar apropiado.

1 comentario:

La Filistea dijo...

Nada nuevo bajo el sol guatemalense, es mejor sentarse a ver a quién se censura que arreglar las "cagadas" que se cometen a diario. Oopss perdón, palabra detectada.

Me gusta tu valentía la forma en que agarraste el toro por los cuernos.

Adelante Vania.