lunes, 26 de mayo de 2008

Matadora de brújulas


Una puerta cerrada. Un libro mudo. Una luz muerta… Un reflejo callejero atraviesa corriendo la pared y se vuelve humedad en una esquina. Una mariposa nocturna golpea por fuera la ventana mientras las pupilas de la mujer saltan, de uno en uno, sobre los objetos más cercanos que ya se van impregnando de sueño. Una puerta cerrada. Un libro mudo. Una luz muerta... Oscuridad.
Allí está de nuevo la niña, siempre en los mismos lugares, la misma casa con sus ruidos: el columpio sin engrasar, las llaves que marcan la cadencia de unos pasos conocidos, el sonido de un chorro encendido.
Un par de zapatos abandonados a medio pasillo indican el rumbo que siguieron sus pies desnudos, pequeños, que pronto vislumbrará empinándose, con un equilibrio tembloroso, sobre el respaldo de un sillón que le proporciona la altura exacta para curiosear el lomo de los libros que cubren parcialmente la pared y espantarles el polvo con desgano; tarea doméstica preferible a cualquier otra que implique buscar, buscar cualquier cosa: ritual inútil bastamente repetido, protagonizado por un audible forcejeo en su respiración, emitido por la molestia que puja por salir; por la mirada dilatada escudriñando con aparente atención, por los movimientos de la cabeza, por la repetición silenciosa de un nombre -como invocando su aparición-, por las manos abriendo rutas violentas, maculando el orden, cayendo vencidas, y por el reproche, la desaprobación y el estigma que deja esa extraña incapacidad de encontrar que aún la persigue.
La mujer procura reacomodarse sobre la cama revuelta, aprieta los párpados para retener el sueño, sabe que cuando llegue la mañana esa historia se repetirá como hace más de veinte años, como todos los días, y ahora, sin poder evadirlo, tendrá que seguir intentándolo en los libros, en los diálogos con el espejo, en el espectáculo que regalan las ventanas, en las miradas que la reflejan, allí en donde se supone que tiene que encontrar algún sentido.

7 comentarios:

Alma Karla dijo...

Me gustó enormidades el ritmo de este texto. Te quiero felicitar porque respetas la intensidad que la historia necesita, sin afeites. Con una puntación que revela la valentía que me gusta ver en los autores.

Seguiré leyéndote, saludándote y agradeciéndote todo.

Abrazos desde México.

Petoulqui dijo...

No sé si sea por lo que escribió Alma Karla acerca del ritmo de la narración y la valiente puntuación empleada, pero al releer este texto, también encontré esas características.

Y luego llegué a: "Una puerta cerrada. Un libro mudo. Una luz muerta... Oscuridad." Lo cual me afectó en cierta forma. Digamos que me impactó (me parece el mejor término en este caso). En verdad, las artes acústicas, música y literatura, sin intérpretes, únicamente en el papel, están muertas. (Lo voy a dejar aquí porque ya se está alargando, pero me parece que voy a continuar mi perorata por allá donde no puedo ser yo...)

Pero, sólo una vez más: "Una luz muerta... Oscuridad." Qué bueno está esto. Hasta me lo imagino en un murmullo.

El título me deja encerrado en un enigma. Para simplificármelo, mientras espero alguna explicación, quizás haga que el Peto se convierta en Matador de Hechicerúsculos.

Imposible olvidarme de dejarle mis saludos,

Julio P.

Vania Vargas dijo...

Alma Karla: gracias por tus comentarios. Viniendo de vos me llenan y me dicen mucho. abrazos desde guate.

Peto: pues el título viene de una frase de cortázar que aparece en Rayuela: “Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas”. Espero haber resuelto el enigma. Ahora usted me dejó otro con lo de las artes acústicas, música etc. pero bueno, ya nos leeremos. saludos pues

Petoulqui dijo...

"Nace la música -como todas las cosas dignas de existir- de su opuesto, es decir, del silencio. Los músicos verdaderos no son sino violadores, más o menos vigorosos, del terrible silencio en que yacen los cielos y las almas."

Giovanni Papini
...

Le dejo esta cita, Vania. Me la encontré en: elcuervolopez.blogspot.com/, un blog que frecuento por sus artículos sobre música.

Ya que andamos en esto de las citas, me pareció oportuno.

Esta su cita de Cortázar me dejó pasmado. No me lo va a creer pero Rayuela es la única novela en la cual yo recuerdo haber resaltado las partes que me interesaron. No sé cómo se me pasó eso del matador de brújulas (sonrisa). Es más, como me quedé con la inquietud, busqué el texto en internet y leí el capítulo completo en su versión electrónica (cosa que detesto, pero no había opción porque tengo prestada la Rayuela).

De Rayuela, estas dos citas, entre muchas, me gustan bastante:

"..., bien por debajo o por encima de todo eso no había querido fingir como los bohemios al uso que ese caos de bolsillo era un orden superior del espíritu o cualquier otra etiqueta igualmente podrida, y tampoco había querido aceptar que bastaba un mínimo de decencia
( ¡ decencia, joven ! ) para salir de tanto algodón manchado."

Julio Cortázar. Rayuela, Capítulo 2

"-Sos tan cómico a veces - dijo la Maga.
-Por supuesto - dijo Oliveira -. Bob Hope es una mierda al lado mío."

Julio Cortázar. Rayuela, cap. 20
...

Me temo que la brevedad no es una de mis virtudes. Se me hace que le estoy saturando su espacio con mis laaaargos comentarios, pero qué le voy a hacer, no me puedo resistir.

Saludos,

P.

Andrea dijo...

Al leer este texto experimenté la misma sensación de vaivén de cuando leí Las Olas por primera vez, increíble el ritmo. Felicidades, Ah! y no pudo escoger imagen mejor que el trabajo de M.C. Escher

lusifergua dijo...

La idea de la puerta cerrada y la oscuridad interior me produce muchas sensaciones y recuerdos, ya alguna vez escribí algo similar. Aunque este texto, o al menos la idea que abstraje de él, me anima a retomar el tema y escribir algo.

Por cierto, ya te devolveré algún día tu Rayuela, Petoulqui...

lusifergua dijo...

... y lo prometido es deuda. Aquí va mi variación del tema...

http://asihablabalusifergua.blogspot.com/2008/06/claus.html