martes, 8 de diciembre de 2009

Ítaca

Beso su espalda. Le digo que es mi tierra prometida. Que tengo ganas de quemar mis naves. Sentarme a su orilla. Escucharlo hablar de eternidad y esas cosas que uno se imagina cuando mira el cielo despejado. 
Si estuviera despierto, tal vez se lo diría no solo con mis manos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Meza:
Yeah!!!!

Prado dijo...

:-* ya tomamos cartas en el asunto. Ja! La adoro.

Miss Trudy dijo...

Me encanta la metáfora de quemar las naves...

Maru Luarca dijo...

Qué hermosa declaración de amor.