viernes, 9 de octubre de 2009

Dilema





Puedo levantar ese teléfono
dar detalles para que todo se acabe por completo

Pedir silencio
Empezar diciendo que ganaron      
que me equivoqué         
que estoy bien

Reírme

Decir que por eso llamo
para oírlos reírse también
mientras le clavo las uñas al barniz de la mesa 
y giro la conversación hacia cosas que parezcan igual de triviales: 
como que renuncié a pagar la televisión por cable 
o que me robaron el paraguas en el autobús

Pero pensándolo mejor
podría mantenerme firme durante unos meses 
y hacer de esta historia un fracaso respetable

Decir su nombre sin inmutarme
simular el desgaste
irlos embarcando poco a poco en el olvido que me invento
en medio de este naufragio que me dejó su paso
fugaz 
intempestivo

Eso no sería difícil
yo misma he llegado a creer 
firmemente
en mis mentiras

para salvarme

7 comentarios:

Prado dijo...

Este es el momento donde trato de decir algo, cuando en realidad no pienso en nada. Sólo siento. Grande. Fuerte y profundo. Vacío.

La admiro.

Anónimo dijo...

Esto es ser una verdadera dama y lo demás son cuentos. De acuerdo con Prado, se le admira gran mujer.

Alex dijo...

A veces las mentiras son nuestra principal y única defensa contra los despiadados ataques de ese monstruoso ser llamado realidad.

Diego dijo...

ya el formidable Onetti escribía de trampas y acaso mentía...

Admirables, tus relatos verticales.
Abrazo. d.

Alex Socop dijo...

Exquisito, fantástico, tétrico, dilemático. Bello el poema, mis felicitaciones y mis respetos.
¡saludos!

Julio Serrano Echeverría dijo...

Como un hatori hanzo, ni más ni menos... genial, sale pants amarillo :)

Anónimo dijo...

Felicidades Vania. ¿Cuándo publica su libro?
Yo lo compraría!!!!

Flor de María