Una reseña de Luis Pedro Villagrán Ruiz que pueden leer aquí:
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martes, 24 de septiembre de 2013
lunes, 11 de abril de 2011
martes, 19 de enero de 2010
Once upon a morning dreary

El día que Poe cumplió 200 años lo vi de frente
en medio de la plaza central
inmóvil/de pie
sus ojos vidriosos parecían mirar a través de mí
hacia un punto fijo que quedaba a mi espalda
El reloj de la catedral anunció las nueve
las palomas rodearon la plaza
dibujaron en el aire los primeros espirales
de un remolino
excepto una
a la que el aire apenas alcanzó a levantar
tres plumas grises
del ala muerta
No me detuve
La escena quedó atrás y en mi cabeza
Regresé durante varios días
a la misma hora
escruté las orillas de la plaza
el rostro de sus habitantes
no volví a encontrarlo
Sin embargo desde hace varios meses
hay un indigente que parece reconocerme
cada vez que paso por el lugar
y cuando estoy suficientemente cerca
levanta su mano/la sacude con fuerza
y me grita adiós desde su acera
Yo levanto mi mano para devolver el saludo
y desde entonces
jugamos a que él es un escritor muerto
y yo una antigua conocida
lunes, 21 de diciembre de 2009
Pirotecnia
Yo lo conocí
era algo así como el rey del lugar
la gente lo quería y lo protegía
Se gastaba el sueldo de un ministro de gobierno
en luces de bengala
y volvía a su casa
fuera de la ciudad
La noche de navidad armaba su propio espectáculo
sonoro y alegre
como cuando era niño y jugaba a disparar
Esos eran tiros al aire que no preocupaban a nadie
Se asomaban a las ventanas
salían a los portones
a las terrazas
o se acercaban a observar el cielo en silencio
El momento se convertía en un acto de contemplación
en el que se podía pensar que estaban rezando
de no ser porque sonreían
y tenían la cara llena de color
Esa era su inversión
reunir a la gente con la que creció
hacerlos testigos de un espectáculo de luz
ser por un momento el obispo de lo efímero
Sabía que tras la última descarga
regresaba la noche
el silencio
la certeza de que les correspondía
mantenerse despiertos
alimentarse el asombro
porque el cielo seguía lejos
y volvía a convertirse
en un lugar vacío y silencioso
Lo sé porque de eso habló la noche
que rodearon la casa
entraron por las paredes
nos encañonaron
se lo llevaron a campo abierto
Seguramente fue en lo que pensó
antes de la última explosión
era algo así como el rey del lugar
la gente lo quería y lo protegía
Se gastaba el sueldo de un ministro de gobierno
en luces de bengala
y volvía a su casa
fuera de la ciudad
La noche de navidad armaba su propio espectáculo
sonoro y alegre
como cuando era niño y jugaba a disparar
Esos eran tiros al aire que no preocupaban a nadie
Se asomaban a las ventanas
salían a los portones
a las terrazas
o se acercaban a observar el cielo en silencio
El momento se convertía en un acto de contemplación
en el que se podía pensar que estaban rezando
de no ser porque sonreían
y tenían la cara llena de color
Esa era su inversión
reunir a la gente con la que creció
hacerlos testigos de un espectáculo de luz
ser por un momento el obispo de lo efímero
Sabía que tras la última descarga
regresaba la noche
el silencio
la certeza de que les correspondía
mantenerse despiertos
alimentarse el asombro
porque el cielo seguía lejos
y volvía a convertirse
en un lugar vacío y silencioso
Lo sé porque de eso habló la noche
que rodearon la casa
entraron por las paredes
nos encañonaron
se lo llevaron a campo abierto
Seguramente fue en lo que pensó
antes de la última explosión
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